viernes, 22 de octubre de 2010

Mariano Ferreyra




Últimas imágenes. Mariano Ferreyra, asesinado por una patota de la Unión Ferroviaria, fue sepultado esta mañana en el cementerio de Avellaneda. Desde temprano, centenares de compañeros suyos del Partido Obrero de zona sur esperan sobre la vereda de la enorme ciudad de los muertos donde una bóveda resguardará sus restos por última vez y para siempre. Bajo el sol, muchos hombres y mujeres aguardan al cortejo fúnebre con flores en sus manos. Dos hombres mayores, de vestimenta sencilla, charlan en voz bajita, uno mueve la cabeza de un lado a otro cada pocos segundos, sin soltar la flor roja que sostiene. La “Negra” Norma Giménez –delegada del Diario Popular, dirigente zonal del PO y “mamá política” de Mariano, al que conoció desde que ingresó al partido, cuando apenas tenía 13 años– tiene los ojos inflamados de tanto llorar. “Me acabo de cruzar con unos compañeros municipales que se acercaron y que conocían a Mariano por el trabajo político que había desarrollado –cuenta–. Ayer la asamblea de la gráfica Morvillo decidió parar el turno tarde. Un gráfico propuso concurrir a la marcha y votaron que sí, juntaron guita, alquilaron el micro y fueron 50 laburantes del taller. ¿Te das cuenta de lo que provocaba Mariano? Y nos lo mataron”. Hay hombres y mujeres con el rastro del llanto y gente que no para de llorar. La Chiqui, que el día anterior acompañó el camioncito del PO en la marcha tomando el micrófono y cantando las consignas sin quebrar la voz ni una sola vez, está bañada en lágrimas. La idea de despedir por siempre a un chico de 23 años que quería vivir, que militaba porque pensaba que el mundo podía ser vivido de otra manera, provoca un dolor indecible.
Los autos del cortejo fúnebre llegan marchando lento. Dentro del cementerio los esperan los amigos y compañeros de militancia más cercanos de Mariano. Los que aguardan afuera entrarán unos minutos después. Al divisar al primer auto, el que transporta el ataúd y en el que viaja su hermano Pablo –que le pidió, este año, a Mariano que oficiara como testigo de su boda–, comienza una salva tranquila, firme, de aplausos, homenaje de respeto, despedida. Después, se extiende el silencio. Cuando se abre paso para que ingresen el resto de las personas al cementerio, sólo se escuchan pasos, sollozos de vez en cuando, mientras centenas de banderas rojas flamean en las manos de los deudos.
El dolor de la familia de Mariano, el llanto que gana a sus compañeros; los abrazos desconsolados; el cajón cubierto por una bandera del Partido Obrero; el silencio y respeto con que se depositan las flores; luego, afuera, la bronca y la emoción que hace que las gargantas tiemblen cuando cantan “La internacional”, el “arriba los pobres del mundo” con que se despide por última vez a Mariano. Por última vez.





Especulaciones. Después de la marcha del jueves, me fui a tomar algo con unas amigas, llegamos a La Ideal, que permite en su primer piso refrescarse con alguna bebida antes de que comience la milonga bajo sus techos deslumbrantes. Dos de esas amigas laburan en cierto grupo empresario, la otra fue delegada en el mismo grupo, hasta que sus dueños decidieron despedirla junto a otros ciento dieciséis de sus compañeros. De repente, el diálogo gira sobre la memoria de aquellos hechos. Y sobre el papel de la dirección de la UTPBA, sus bajezas, su agachada, su traición. “Qué cosa –pienso mientras tomo un vaso de cerveza–, como las magdalenas, el crimen de la mafia sindical de Pedraza remite al accionar de una burocracia centroizquierdista”. Me cuentan que en Télam se hizo una asamblea de 120 laburantes de prensa, que decidieron cortar la calle de la agencia y que después un grupo marchó hacia la plaza de mayo, que también recordaron la asamblea electoral fraudulenta que le garantizó a la burocracia de la UTPBA el control absoluto de la elección para mantenerse en el poder. Me cuentan que en Perfil se hizo una asamblea, que recordaron cómo la dirección de la UTPBA salió a cagar a trompadas a Tomás Eliaschev acusándolo de ser del PO y que redactaron una solicitada que será publicada el diario Perfil. Que en Página pararon una hora. En BAE otra asamblea repudia el crimen, sus trabajadores movilizan a la plaza y logran publicar otra solicitada en su diario. El Frente de Unidad emite un comunicado conjunto y convoca a marchar. La redacción donde trabajo recibió la noticia del asesinato de Mariano durante el día de cierre de su publicación. Para mí fue una jornada agobiante. La novedad me pegó muy mal. Y una inquietud no dejaba de rebotar en mi cabeza: ¿cómo reflejarían el asesinato los medios del periodismo K? ¿Se parecería a ese silencio de los kirchneristas que pueblan las redes virtuales? Esa duda no dejó de rondarme. A las diez y media de la noche, la comisión interna de la revista tomó la palabra para repudiar el crimen y convocar a la movilización.
El periodismo K reaccionó de maneras muy distintas ante el asesinato. Si bien Página tuvo su own private “La crisis causó 2 muertos” cuando su edición digital y en tres párrafos informó la “muerte” de MF en un enfrentamiento y le otorgó a Pedraza las palabras finales de la nota, deslindándose del crimen y sosteniendo que había sido una cosa del MST y del PO; al día siguiente la nota de Laura Vales puso las cosas en su lugar y salvó la dignidad del diario, junto a la columna de Horacio González que rebatía el discurso oficial con un simple razonamiento: “no basta con que la policía no reprima, este crimen es una cuestión de Estado”. La periodista y el camarógrafo de C5N no dejaron de filmar a la patota que arremetería con fuego contra los “comunistas”, aun cuando fueron amenazados, y después llevaron los videos a la fiscalía a pesar de que no se los habían pedido, en una demostración de que todavía se puede hacer periodismo. Tiempo Argentino brindó una cobertura detallada del asesinato y el editorial pide que se busquen los culpables, ya sean funcionarios públicos, sindicalistas y empresarios. Otras publicaciones fueron menos dignas. Algunas –incluso en contra de sus propios intereses en materia de venta, en medio de una caída en picada de la colocación de sus materiales– no le dieron la tapa al crimen, sino que le dieron un copete en el que vendían la nota diciendo que explicarían las razones que motivaban a una “interna sindical”. Se dice, contado por periodistas de alto escalafón, que cierto grupo mediático muy ligado al oficialismo ordenó que no se les diera la palabra a dirigentes del PO. En Radio Nacional, la dirección no sólo decidió que no se mencionara al PO, sino que explicó que, a la hora de referirse a Mariano Ferreyra, no debía usarse la palabra “militante”, sino que se debía usar “manifestante”. La decisión fue dada a conocer mediante una circular oficial. Qué se puede decir de 678, que salió mentirosamente a decir que la Unión Ferroviaria no había participado del acto de River –sí estuvieron, mandaron una delegación que portaba banderas con la inscripción “100% peronistas”, a pesar de que Pedraza no fue ya que adujo un viaje al exterior–, que dio vueltas sobre el complot de Duhalde a partir de una equivocación acerca de una nota de El cronista que se hubiera podido resolver con un poquito, un poquito solamente, de periodismo e incluso tuvo el valor de mencionar a los que le hacen el juego a la derecha, en referencia al Partido Obrero. Ante la exasperada posición de Sandra Russo, daban ganas de mirarla a los ojos y decirle: “No, Sandra, no. Este no es el gobierno de la primavera camporista. El crimen de Mariano cometido por los socios sindicales de la presidenta lo demuestra”. Twitter y muchos blogs K se posicionaron en silencios vergonzantes, cuando no en acusaciones hacia la izquierda de montar una operación política contra Cristina sobre un cadáver tibio. Otros llegaron más lejos: “Ya tienen al mártir que buscaban”. Claro que hubo excepciones, como el texto escrito por Irene Haimovici, delegada del diario La Nación que circuló por Facebook, o el texto de una tuitera que firma con el nick @losgalgos.
Después de tomar algo en La Ideal, dos amigas y yo tomamos un taxi. En un momento, dije: “Pero los kirchneristas, ¿no piensan que los mafiosos que tiraron a matar se sintieron con la autoridad para hacerlo cuando Cristina reinvindicó a la Juventud Sindical, esa que dirige hoy Facundo Moyano y que es la continuidad de aquella que en los setenta formó los grupos de choque de la AAA?”. La delegada despedida del grupo me dijo: “No puedo dejar de pensar en la imagen de la reunión en que se dijeron: ‘Sí, salgamos con todo’”. Me transmitió esa obsesión. ¿Cómo fue el momento en el que se dijeron: “Ya basta, vamos con los fierros. Vamos hasta el final”? ¿Qué percibieron de la realidad política como un aval para tomar esa decisión? ¿No tuvo nada que ver la cercanía de los K hacia ellos? El gobierno y su fracción política decidieron pactar con la burocracia sindical integrada al estado y reconvertida en socia de los empresarios a los que, supuestamente, debía combatir. No sólo Pedraza, Lescano, Viviani –quien pagó 150$ a quien asistiera a River, información a la que accedo de primera mano y en base a testimonios de personas que fueron a River para cobrar esa guita, que significa más que el jornal que cobran como empleados de seguridad-; sino también Moyano. Moyano, un empresario. Un hombre que tiene testaferros en empresas de recolección que le brindan beneficios económicos personales. Moyano, que en diálogo con Funes de Rioja le dijo: “Usted y yo podemos esperar, un trabajador no”, en una admisión flagrante de su externalidad a la clase trabajadora, en el reconocimiento de su condición de parásito de los trabajadores. ¿Es ese el hombre que entusiasma como referente sindical a los jóvenes kirchneristas? ¿Tan bajo han caído los parámetros de moralidad, de conciencia política, de todo?

Un revolucionario. Se ha dicho mucho, muchas cosas buenas y muchas barbaridades desde que se conoció la noticia del asesinato de Mariano. Alguien llegó a decirme por chat: “Pero si es la demostración de que el PO manda a los pibes al muere, no a los dirigentes”. A tal punto llega la miserabilidad.
Toda muerte es tremenda. Toda muerte joven es terrible. De todos modos, nunca defendí la idea de que todo sea lo mismo. De que todo sea igual. Mariano era un cuadro. Tenía 23 años, era responsable político de Avellaneda. En la estructura del PO, el responsable político es aquella persona con mayor importancia, relevancia y capacidad de dirección. (Una aclaración: milité varios años en el Partido Obrero y, a pesar de no ser un miembro orgánico del partido, soy del PO, adhiero a su línea política, sigo pensando que hay que instalar un gobierno de los trabajadores para los trabajadores, y no milito porque soy un diletante, un cómodo, una persona que disfruta de sus privilegios pequeñoburgueses y no los piensa abandonar, a diferencia de tantos otros militantes a los que respeto mucho, militantes como, por ejemplo, Mariano Ferreyra). A pesar de su juventud, Mariano dirigía, entonces, los varios grupos del partido en una zona en la que la reactivación industrial llevó a una mayor penetración de las ideas del PO entre la clase. Tanta era su dedicación, que decidió formarse en un oficio proletario para poder ingresar a trabajar en las mismas fábricas que son el núcleo del programa estratégico de la revolución que pregona el partido. Se convirtió en tornero, Y trabajó como metalúrgico, aunque no pudo lograr un empleo fijo porque, se sabe, la tercerización, la flexibilidad no han acabado durante esta “primavera kirchnerista”. Ni por asomo. Había iniciado su militancia en el agitado 2002. Adoraba a Pablo, su hermano mayor, que era del PO, e ingresó al partido cuando tenía 13 años. Comenzó su desarrollo dentro de la organización, a la que se comprometió con todo su espíritu. Tenía 14 años cuando participó de la toma de Sasetru, una fábrica que el Polo Obrero había decidido tomar y reactivar. Fue delegado de su colegio. Se formó en el marxismo a tal punto que más tarde dirigió cursos sobre marxismo a jóvenes como él, y más jóvenes que él. No dejó de lado sus inclinaciones culturales. Tocaba el teclado e integró varios proyectos musicales. Le gustaban Llhasa y la Pequeña Orquesta Reincidentes, música sofisticada para niños sensibles. Era fanático de la desmesura de Takashi Kitano y Sonatine era una de sus películas favoritas. Había cursado dos años del profesorado de historia, pero en la actualidad pensaba dedicarse al cine. Le gustaban Los Simpsons, Family Guy y Dr. House, seguramente, entonces, no debía descartar al cinismo como una forma de analizar la vida. Sin embargo, la pasión que lo movía era la militancia. No sólo cumplía con las tareas que implica ser responsable político de una zona de vital importancia para los intereses de la política clasista, sino que tomaba compromisos militantes que, orgánicamente, no le correspondían. Había ido a “hacer el aguante” a la toma de Puán, que concluyó victoriosa el mes pasado. Era un dirigente del CBC de Avellaneda. Y había decidido participar del trabajo en el círculo ferroviario, un núcleo obrero muy importante para el partido que lleva ese nombre. Participó del primer corte de vía en julio de este año. Y sus compañeros cuentan que fue a visitar a varios trabajadores en sus casas para convencerlos, para animarlos a que siguieran la lucha por su reincorporación y pase a planta de centenares de otros ferroviarios tercerizados. Sus compañeros de militancia le decían “El Jefe”. Hay que notar una cuestión: a cualquiera le dicen el gordo, el barba, el chueco, el flaco, el petiso, basta con cumplir esa condición. Cuando se le dice “El Jefe” a una persona, desde el cariño y el respeto, sólo significa que se ha ganado ese sobrenombre. Mariano había decidido dedicar su vida a la posibilidad del socialismo, a la posibilidad de instaurar un gobierno de los trabajadores en la Argentina. Más allá de que esa posibilidad pueda ser concretada o no, definir un rumbo de vida orientado hacia tal objetivo implica dejar de lado no sólo creencias comunes a la mayoría de la sociedad, sino tal vez abandonar oportunidades, acomodos, caminos fáciles e, incluso, objetivos personales. También señala que quien elige ese objetivo como forma de vida, entrega su vida a una aspiración mayor que las pequeñeces de la individualidad, en función de un proyecto colectivo histórico, superador. Mariano Ferreyra había decidido dedicar su vida a la revolución obrera. Fue asesinado. El olvido no se posará sobre la memoria de su vida.


En las vías del Roca, en julio de este año.


Dibujo de Mariano: "Este dibujo lo hice en una reunión. Qué cosas raras discutimos".



En la toma de Sasetru. Tenía 14 años.


Hace pocos días en el Congreso, reclamando el 82% para los jubilados.

19 comentarios:

Pablo dijo...

Gran artículo, Diego.

Galois dijo...

Excelente post, Diego.

Elsa Drucaroff dijo...

Sí, gran artículo, hecho de dolor y comprensión, que responde al dolor con comprensión.
Gracias por dejarme conocer a Mariano, Diego. Respetable, digno, joven, la mirada en sus fotos es luminosa. Gracias porque tu crónica me permite despedirlo con vos, yo que no lo conocí, que discutiría seguramente mucho con él como a veces discutimos con vos, y que como tantos hoy lo estoy lorando.
Basta de asesinar a los mejores, a los pensantes. Basta de asesinar jóvenes, por favor.

Ernesto Gutiérrez Ezcurra dijo...

Muy bueno, Diego. A veces me cuesta escribir lo que pienso, lo que siento. Esta es una de esas ocasiones. Por suerte hoy siento expresado en tus palabras. Un abrazo. Tuta

Anónimo dijo...

Tan hermoso como doloroso.
Gracias,
Ana

ana von rebeur dijo...

Tan hermoso como doloroso.
Gracias,
Ana von Rebeur

Claudia Venturelli dijo...

Un escrito militante. Y valiente. Muchos pequeñoburgueses deberíamos reflexionar sobre lo que escribiste.

hinde dijo...

Lo mejor, por lejos, que leí en estos días. Lo mejor sobre este pibe y lo mejor sobre nosotros, los periodistas, que estamos buscando cómo salir de esta trampa en la que nos metimos solitos. Un abrazo grande, Diego.

Anónimo dijo...

hermano te amo, era transparente como todos lo conocen!

Natalia dijo...

Diego querido, muchas gracias por la nota, gracias por avisar que la escribiste y por compartirla.
Más allá de algunos puntos políticos en los que siempre diferimos, es la nota más sensata que leí sobre este asesinato y la única que logra acompañarme a pensar y a doler el asunto.
Gracias por escribir así y pensar así. besos! Nat

Alejandro J.Roman dijo...

Huelgan los comentarios a esta altura de los hechos , sobretodo para aquellos que no conocimos personalmente a este bello ser humano y militante social. Es una clarisima semblanza del luchador social , cuya muerte sigue engrozando la larga lista de impunidad que este modelo de Mierda sigue cobardemente apañando.Gracias Diego por esta semblanza..

Anónimo dijo...

Este artículo devuelve algo de tranquilidad en medio de tanta sorpresa por el asesinato y por el cinismo de tanta gente. Lo agradezco de corazón; NO es verdad que no se pueda hacer periodismo ni es verdad que no se pueda pensar acerca de cómo construimos comunicación y/o trampa.
Muchas gracias, Julián López.

CASPA DE MALDITOS dijo...

Apoyo firmemente al Gobierno y tu post me hizo reflexionar mucho sobre todo lo que pasó alrededor del cobarde asesinato de M. Ferreira. Sigo creyendo que este no es un gobierno de derecha, no es represor, y que en este caso no es culpable sino responsable por omisión: todos los nichos de corrupción que no son desmantelados, terminan explotándote en la cara. Más que aliado político, me parece que existe un pacto de no agresión entre Pedraza y el Gobierno, cosa imperdonable, además de poco congruente, en cierto punto.

PD: De todas formas, no puedo evitar comentarte que considero que considero existe la misma distancia sideral entre el Gobierno y los blogueros K -y sus silencios-, que entre el "obrero Jorge Altamira" (creo que ése es su nombre artístico pero no sé bien cuál es el verdadero) y sus militantes. Puestos a mirar la paja en el ojo ajeno...

paola dijo...

gracias, Diego. nos perdemos entre tanta insensatez, y está bueno que alguien nos traiga de vuelta. beso.

marian dijo...

Impresionante este texto lleno de dolor y enorme verdad sobre esta realidad que tantos no pueden ver.
Siento la muerte de Mariano con profundisimo dolor y me a hecho reflexionar enormemente sobre nuestro hacer cotidiano.
Gracias por escribirla y esta muerte no pasara en vano .
Marian

Juan Manuel Lere dijo...

Triste, exelente, no sé, cuánta bronca da.
Me tomé el atrevimiento y copie buena parte del texto en mi blog. Muchos, muchísimos deben leer lo que escribiste y conocer otras imágenes de Mariano.

monica dijo...

MARIANO NO TE CONOCÍ, PERO SIENTO TU PRESENCIA, TU VOZ RESONANDO EN MIS SIENES... "NO ABANDONES NUNCA LA LUCHA..."CREO EN ESE RESONAR DE CAMPANAS PARA LA REVOLUCIÓN...ES EL INICIO DE UNA NUEVA BANDERA PARA UNA NUEVA SOCIEDAD MÁS JUSTA Y SOLIDARIA...TU MUERTE NO SERÁ EN VANO, LAS LÁGRIMAS DE TU MADRE NO CAERÁN EN EL RÍO DEL OLVIDO...PORQUE SOS DEL PO Y YO TE INVOCO EN CADA HORA PARA NO OLVIDARME DE TU ENTREGA GUERRERA Y SABIA...MONICA SONZINI

Anónimo dijo...

Me adhiero al dolor, a la angustia, a la pena..Me adhiero a la lucha por mantener la libertad..meadhiero a la no violencia..me adhiero a la vida por tu muerte.Por la democracia, siempre.

Anónimo dijo...

Compañeros, cómo avalar un asesinato de un militante, de un ser humano...
Disiento absolutamente con la caracterizacion que hacen de la direccion de Utpba. Sólo la ignorancia y la mala intención pretenden poner todo en la misma bolsa. Realmente siento que se especule con la muerte de Mariano para anclarse y pretender , de paso, seguir mintiendo. La verdadera burocracia sindical es la que mata, la que mayo ayer, la que mata hoy y la que seguira matando. Que tiene que ver la UTPBA con todo esto?. Ignorancia o mala leche?